Marbella aprendió golf antes que turismo de masas. Guadalmina abre sus primeros hoyos en 1959, Río Real le sigue en 1965 y en 1968 José Banús funda el Club de Golf Nueva Andalucía, hoy Las Brisas, al oeste de la ciudad. A su alrededor nace el llamado «valle del golf»: una sucesión de calles entre Puerto Banús y las primeras estribaciones, frente a la cumbre caliza de La Concha, que preside todas las salidas.
Dos de los campos más célebres del valle, sin embargo, están cerrados a los visitantes. Las Brisas, donde Jack Nicklaus y Johnny Miller ganaron la Copa del Mundo de 1973, solo admite invitados acompañados por un socio, y Aloha, trazado de Javier Arana terminado tras su muerte, es un club reservado a sus socios. El golfista de paso juega al lado, en Los Naranjos, y en los demás campos históricos del municipio, desde San Pedro Alcántara hasta el este de la ciudad.
El ritmo de la estancia se define enseguida: una salida cada mañana, almuerzo en la casa club, la tarde en la playa o por las callejuelas encaladas en torno a la Plaza de los Naranjos y una cena en la Milla de Oro. Con unas 2.900 horas de sol al año, la temporada casi nunca se detiene. La Quinta, trazado de Manuel Piñero inaugurado en 1989 en el lado de Benahavís, completa la semana sin dificultad.